Entrada treinta y ocho, como mis años, allá voy. Reflexiones profundas sobre cosas triviales. Atentos a lo que escribo cuando me aburro:
La ventaja de disponer de un día tranquilo es que me puedo permitir el lujo de dedicar un poco de tiempo a la cocina. Hoy he conseguido un gran avance. He hecho de comer para hoy y para mañana. Para mi tiene mucho mérito, os lo aseguro.
Pescado a la plancha, arroz (de bote) y ensalada para hoy y macarrones para mañana. Pero como realmente creo que no valgo para esto, los champiñones y la nata se quedan en el frigorífico y de nuevo pasta con carne y tomate, que más vale bueno conocido que porquería por conocer.
Agua, mantequilla, laurel, cubito de caldo de carne, y dos medios envases para terminarlos. Cálculo erróneo al querer gastar toda la pasta abierta y olla demasiado pequeña. Ningún recipiente más grande que poner al fuego cuando empiezan los problemas, como no, y resultado esperable.
La foto la hice justo cuando empezaron a salirse. No cuento mas, que me da vergüenza. Y como me hacían falta las manos para contener la avalancha tampoco pude hacer mas fotos.Pero he aprendido varias cosas, a saber:
Que me tengo que comprar otra olla más grande.
Que no controlo mucho cuánto crece la pasta cuando la cueces.
Que ya sé cómo hacer macarrones para tres días.
Ah, y que conste que a pesar de los pesares, está muy buena, que ya la he probado, que os creéis. Si no me motivo yo, nadie lo va a hacer.
Frase del día, cocida junto con la pasta:
El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.
Leon Tolstoi

si es que no pué ser
ResponderEliminary mira que no me lo creía yo cuando lo contabas
menos mal que hay documento gráfico asociado
bisicos,
Julieta