sábado, 1 de agosto de 2009

La rebelión de los macarrones

Ya estamos en agosto. Es increíble. Otro año mas que el jodío verano viene, me pilla y no me entero.

Entrada treinta y ocho, como mis años, allá voy. Reflexiones profundas sobre cosas triviales. Atentos a lo que escribo cuando me aburro:

La ventaja de disponer de un día tranquilo es que me puedo permitir el lujo de dedicar un poco de tiempo a la cocina. Hoy he conseguido un gran avance. He hecho de comer para hoy y para mañana.
Para mi tiene mucho mérito, os lo aseguro.

Pescado a la plancha, arroz (de bote) y ensalada para hoy y macarrones para mañana. Pero como realmente creo que no valgo para esto, los champiñones y la nata se quedan en el frigorífico y de nuevo pasta con carne y tomate, que más vale bueno conocido que porquería por conocer.

Agua, mantequilla, laurel, cubito de caldo de carne, y dos medios envases para terminarlos.
Cálculo erróneo al querer gastar toda la pasta abierta y olla demasiado pequeña. Ningún recipiente más grande que poner al fuego cuando empiezan los problemas, como no, y resultado esperable.

La foto la hice justo cuando empezaron a salirse. No cuento mas, que me da vergüenza. Y como me hacían falta las manos para contener la avalancha tampoco pude hacer mas fotos.

Pero he aprendido varias cosas, a saber:

Que me tengo que comprar otra olla más grande.
Que no controlo mucho cuánto crece la pasta cuando la cueces
.
Que ya sé cómo hacer macarrones para tres días.

Ah, y que conste que a pesar de los pesares, está muy buena, que ya la he probado, que os creéis. Si no me motivo yo, nadie lo va a hacer.

Frase del día, cocida junto con la pasta:

El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.
Leon Tolstoi


1 comentario:

  1. si es que no pué ser

    y mira que no me lo creía yo cuando lo contabas

    menos mal que hay documento gráfico asociado

    bisicos,
    Julieta

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