Por favor. Y entrada número diez.
Que tópico. Hablar del tiempo. Pero no es eso. Es que lo de hoy no ha sido ni medio normal. Hemos comido en la Casa Chucha mi hermano Pablo, mi amigo Alex y yo y a la hora de marcharnos hemos tenido que volver a entrar como tres veces. Fuera, el aire quemaba y la moto mucho mas. Dentro había aire acondicionado y tapones de orujo. Tremenda decisión.
Para que os vayáis ambientando voy a colgar mi primera foto. Os pongo en situación. En muchos bares (de los que a mi me gustan para comer) suele haber colgada en la pared principal alguna pintura desfigurada de los abuelos fundadores sacada de una foto vieja, horrendos bodegones que exaltan los productos que allí se sirven, un marco con el primer billete con que pagó el primer cliente la primera consumición o simplemente algún tipo de símbolo alrededor del cual gira la actividad del restaurante, que es lo que ocurre en este caso concreto.



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