Y hablando de peces, hoy he pasado el dia en el mar. Bueno, en la parte del mar que está por la parte de adentro del Mar Menor. Resumo brevemente la jornada.
Siete y cuarto de la mañana, mi hermano que me llama para ponerme en marcha.
Otra llamada para levantarme, en segunda convocatoria.
Parada en boxes para un café en la gasolinera Garcerán, donde descubro con consternación que han quitado el conejo disecado absolutamente mugriento y astroso vestido de cazador con un gorrito verde con una pluma sentado a una mesita escribiendo en un papel que tenían encima de la cafetera, al que pensaba hacerle una foto la siguiente vez que fuera, esto desde hace años.
Cada vez quedan menos cosas auténticas, que vamos a hacer.
Misión de rescate para el coche de mi amigo Ángel en la Manga, segunda parada. Luz y arranque, y a buscar a Carlos, el dueño del barco que tampoco arranca. Tercera parada y primera cerveza.
Al agua patos, dos meneos al motor y puesta en marcha del barco, mi hermano Pablo es un artista. Levante fuerte, y mucha agua salpicando. Muy divertido. Puerto de los Urrutias, regata patrocinada, camión de la Estrella de Levante y más cerveza por dentro que antes agua por fuera. Cuarta parada.
Y fonda durante mas de dos horas, hasta que el mecánico con el que habíamos quedado ha tenido a bien aparecer. Menos mal que estábamos entretenidos. Me he sentido muy marinero, aunque fuera cerveza en lugar de ron. Pero que más quieres, encima era gratis.
Apaño del barco y proa a casa.

Quinta parada, en algún sitio en mitad del Mar Menor a la altura del puerto de Islas Menores, sin una gota de gasolina. Lo que yo os diga, muy marineros. Las razones, algo mucho más complicado que incluye un olvido del mecánico al no llenar el tanque, el no llevar la lata de gasolina de reserva por no querer que sepan en casa que sacas el barco con viento fuerte de levante y un par de cosas más así.
Otras dos horas, éstas sin cerveza. Amigo en tierra, llamada de teléfono, bidón de gasolina prestado, y hala, a casa. Aunque la verdad es que tener dificultades en el mar cuando el agua te llega a la rodilla, como que asusta menos. No consigue uno sentirse muy náufrago, la verdad.
Bueno, y por fin llegada y atraque al muerto. Me hace mucha gracia que lo llamen así. Supongo que es algo de lo mejor que le puede pasar a una piedra. Es como subirla de categoría y ponerle adornos, y que además sirva para algo. A pesar del nombre.
Y ya esta bien de tonterías. Me he bañado, lo he pasado muy bien, he bebido cerveza y me he quemado como una tostada sin darme cuenta, con eso de que hacía viento y el sol no picaba. Ahora tengo el color aproximado de una gamba cocida. Gamba del Mar Menor, eso sí. Me da mucha risa, parezco un guiri.
Mañana mas.
Frase del día:
Odio la realidad, pero es en el único sitio donde se puede comer un buen filete.
Woody Allen

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