Cuanto tiempo. Que bueno. Tan emocionante como la vida misma, concentrado en unas guitarras y una voz. Concierto de mis amigos Tomas y Pepe el pescatero, compañeros de andanzas musicales con los que estuve tocando hace casi veinte años por primera vez. Luego el tiempo nos separó a cada uno por su lado.
Fué tan bueno que llegué a la conclusión de que cuando gente así, que siente y vive esa música toca versiones de los grandes, es igual de emocionante. Las buenas canciones son únicas e inmutables, están ahí, sólo hay que vivirlas para que la magia se haga.

Y mi amiga Ana disfrutándolo conmigo y yo disfrutando de ella. Eso fue realmente lo mejor de la noche. Con escribir esto basta para no olvidar una noche inolvidable.
Ah, y por si pudiera ocurrir algo mejor, después del concierto me ofrecieron formalmente unirme a la banda. La verdad es que poco más bueno puede pasar en un solo día.
Pues lo dicho:
En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
Arthur Schopenhauer

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